De repente se produce una persecución en la que está involucrado Bernard, que acaba apuñalado. Antes de morir le dice al doctor que un hombre de Estado morirá muy pronto en Londres.
Tienen que ir a la comisaría para responder unas preguntas. La mujer que acaban de conocer el día anterior se hacer cargo del niño.
Estando con la policía reciben una misteriosa llamada en la que lo amenaza con matar a su hijo si cuenta algo de lo que le dijo Bernard antes de morir.
Eso les obliga a ir a Londres. Las indagaciones les llevan hasta una capilla, donde el es atrapado mientras ella sale a llamar a Scothland Yark.
Sola, acude al Royal Albert Hall donde se encuentra con el hombre que se equivocó de habitación en Marruecos, y que le dice que tiene un hijo precioso.
Durante el concierto aparece su marido que va a advertir a la policía para evitar el asesinato. Un grito de su esposa acaba con el intento.
Con el pretexto de que el Primer Ministro le de las gracias por salvarle, acuden a la Embajada donde creen que está el niño.
Ella, bajo petición, empieza a cantar la canción «Que será, será», que llega hasta los oídos de su hijo que empieza al silvarla, haciendo que el padre lo oiga y lo rescate.