La historia se desarrolla en un pequeño pueblo en el que ya ni siquiera paran los trenes, dado el declive que ha sufrido ya que nadie visita sus balneario.
Se les ocurre la idea de crear un milagro al estilo de Lourdes para ganar turistas, así que entre las fuerzas vivas del pueblo se encargan de ello, a espaldas de los lugareños, para que sea todo más creíble.
El engaño consiste en la aparición de San Dimás, un santo de la localidad, que estaba ya olvidado, y con el que tiene cierto parecido uno de los habitantes del pueblo.
El lugar elegido es en la estación, en la que jugando con luces y fuegos artificiales, hacen creer al pobre de Mauro que vive en un vagón con garita, de tan gran aparición.
Cuando va por el pueblo contándolo, nadie cree al pobre de Mauro. Pero cuando el jueves siguiente, como prometió, San Dimas vuelve a aparecerse en el mismo lugar, ante una mujer, la gente ya empieza a preguntarse cuanta verdad hay en ello.
El siguiente jueves acude todo el pueblo, incluido el párroco, muy escéptico con la aparición, pero acaba siendo un fracaso cuando se va la luz.
Un día, de un tren que pasa por la estación se tira un misterioso hombre, que parece que está al tanto de todo lo que sucede en la localidad. El les ayuda en todo lo que concierne al «milagro». Al final se descubre que el es el verdadero San Dimas.